lunes, 28 de octubre de 2013

No te enamores de una persona curiosa. Querrá saber quién eres, de dónde vienes, cómo es tu familia. Mirará todas tus fotografías y leerá todos tus poemas. Vendrá a cenar y hablar con tu madre acerca de cómo su curiosidad le ha enseñado cosas muy útiles. Te pedirá que explotes cuando estás enojado y que llores cuando estás herido.Te preguntará qué significa esa ceja levantada. Querrá saber tu comida favorita, tu color favorito, tu persona favorita. Te preguntará por qué. Va a comprar esa que cámara te gustó, prestará atención a esa banda que amas en caso de que haya un show cerca, te llevará ese suéter al que le sonreíste una vez. Aprenderá a cocinar tus comidas favoritas. Los curiosos no se conforman con el exterior, desean el interior. Ellos quieren lo que te hace pesado, lo que te hace sentir incómodo, lo que te hace gritar de alegría , ira, y de angustia. Su piel se convertirá en páginas en las que aprenderás a derramar tu ser. No te enamores de una persona curiosa. No dejará un suspiro sin explicación. Querrá saber qué hizo exactamente, qué hizo para que la amaras. Año, mes, día, semana “¿A qué hora fue? ¿Qué dije? ¿Qué hice? ¿Cómo te sentiste? “ No te enamores de una persona curiosa, porque he estado allí. Desabrochará tu camisa y leerá cada cicatriz, cada marca, cada curva. Explorará cada una de tus extremidades, cada órgano, cada pensamiento, cada ser. Después caminará de regreso a casa y comerá su cena y nunca regresará tus llamadas. Tú nunca serás la expedición para toda la vida. Tu corazón será un misterio pero no por mucho tiempo. No hay dolor como amar a un curioso que persigue cada estrella caída y nunca la atrapa. Que viene y ve y conquista y se va. Yo me enamoré de una persona curiosa, quizás un día toma el tren de regreso a casa y sea lo suficiente curioso para leer un último mensaje de mi parte tallada en un asiento.
 “Hay una curiosidad en ti que te hará mover montañas algún día sin ningún esfuerzo como me has movido por años”.”


Don’t Fall In Love With The Curious One {Traducción}










domingo, 22 de septiembre de 2013

Si hoy volvieras - Alfonsina Storni

Si hoy volvieras con los ojos cargados de promesas, con las manos cargadas de caricias; Si hoy volvieras con la mente ya limpia de traiciones, con el alma ya limpia de rencores, ¿qué podría yo darte? Mis ojos ya vieron muchos paisajes, mis manos se han hastiado de caricias, tu imagen se ha borrado de mi mente y tengo una alma nueva cada día... Si hoy volvieras a amarme, serías en mi vida un pobre extraño... para el perdón, el tiempo no ha corrido, para poder amarte es ya muy tarde.

martes, 27 de agosto de 2013

Tenemos que obligar a la realidad a que responda a
nuestros sueños, hay que seguir soñando hasta
abolir la falsa frontera entre lo ilusorio y
lo tangible, hasta realizarnos y descubrir
que el paraíso perdido está ahí, a la vuelta
de la esquina.
 -Julio Cortazar.

viernes, 23 de agosto de 2013

Cuando la noche caiga, y perciba que no estoy a tu lado, no te angustie.
Sal al patio. Miremos el mismo cielo, el mismo manto negruzco que lo cubre.
En cada estrella que lo adorna, sabrá que ahí está mi corazón añorándote y amándote a lo lejos. 
Ambos mirando la luna bañada en plata, el cielo, las estrellas, como si fueran los único lazos que nos unen, lo único común que nuestros ojos pueden ver al mismo tiempo..Tú allá, yo aquí.

jueves, 22 de agosto de 2013

Te extrañé inmensamente, como quien extraña el café en los días de lluvia, o un buen libro en las tardes de soledad. Añoré saber de ti, y te busqué en todas partes; en mis desganas, en mis sueños locos (en los que era siempre el protagonista), en mis melancolías traducidas en lágrimas....Entonces, me senté al borde de la vida, acompañada del viento, del mar, las olas.. Reclamé al cielo tu presencia, y te esperé, te esperé, como él que nunca se cansa de esperar lo que nunca vendrá, como el que nunca se rinde.

jueves, 23 de mayo de 2013

Te quiero para quererte.


Ya te he dicho que te quiero para quererte

Ya te he dicho que te quiero para quererte y cuando te digo que te quiero para quererte, te estoy diciendo que no me importa cuántos años tienes, porque yo me inventé tu edad y vas a tener los años que yo quiera que tengas, mientras te quiera.

Si te quiero para quererte entonces te quiero para saber qué haces los días que no estás conmigo y que tú sepas que todas las noches, te doy las buenas noches como si estuvieras conmigo dentro de la cama, te quiero para contarte todas las historias que me sé y las que no me sé también, porque todas mis historias te las voy a contar a ti.

Quererte para quererte es contarte un chiste que siempre te de risa, saber qué es lo te pone triste, que es lo que esperas el día de tu cumpleaños y cuantas velitas necesita el pastel, creer contigo aunque creamos en diferentes cosas, ir para el mismo lugar aún en diferentes caminos, despertar feliz solo porque despierto contigo y no decirte las cosas que nos duelen, porque si te lastimo, entonces ya no te estoy queriendo para quererte.

Esperarte sin conocerte, manejar con los ojos cerrados o borrarte tú colección de cicatrices de la frente, también es quererte para quererte.

Si me pongo a contar las estrellas, a decirte que el cielo no es azul, que tengo una orquídea de los deseos, que te voy a besar hasta que no puedas respirar y que este escrito es para ti, entonces date cuenta que te estoy queriendo para quererte y ojala mientras te quiera, te des cuenta para que te quiero.

domingo, 12 de mayo de 2013


No eran la pareja perfecta. No estaban hechos a la medida. Ninguno de los dos era la mitad del otro.
Se conocieron por casualidad. Sin buscarse, sin anhelarse.
Planetas opuestos, almas desiguales.
Ella tan frágil como el papel, él tan duro como una roca.
Ella tan tímida, él tan resuelto.
Ella enamorada de la luna, él no creía en el amor.
Ella tan té, él tan café.
Amargo, frío, cortante. En cambio ella tan dulce como azúcar, tan suave cual pétalos de una flor.
Un mundo de diferencia lo dividía, sin embargo, en ambos renacía aquel sentimiento, llamado amor, que rompía con cualquier ideología y los unía con sus misteriosos lazos.
Y ahí estaban ellos felices, disfrutando de su amor, aunque no fueran la pareja perfecta, y tuvieran un sinnúmeros de diferencias. Pero entendieron que cuando el amor toca a tu puerta no nos queda más alternativas que entregarnos por completo, porque él ya te escogió y nada tú puedes hacer.